El hambre es la mayor de las miserias.
Era un día como cualquiera, de salir a guerrearse el pan de cada día , que no gana con Padresnuestros, sino con el calzado "llevelo barato, mire este par y pruébelo sin compromiso" quien diría que hoy sería el día de la mala hora en que una buena racha de ventas termina en el desafortunado evento de la pérdida súbita que genera la inversión mas insegura que existe en esta ciudad; la de salir a andar la calle, que como beneficio como mucho baja la arepa de la media tarde y como perjuicio arranca la platica de las manos, en un afán por conservar la integridad física y ante el adagio de que más vale la vida, sobre todo cuando deciden un par de extraños armados de puñales con marcas de víctimas previas.
"Que la plata es efímera, decía mi abuelita" y ojalá el hambre también , por que hoy habrá comida pero en la mañana del día por porvenir la escasez hará presencia y pondrá su firma, de forma bien notoria cuando la Mija vaya a sacar la copia del Carne de la EPS, y se le baje el azucar y la tensión y hasta la bilirrubina, tan bajitas que la Mija va a dar al suelo, porque al Padrenuestro de sus hijos y traedor del pan de cada día, lo agarraron a golpes le quitaron lo del pan de dos dias, lo dejaron de Hospital y se va de cirugía.
"Pobrecito su papaito con la cara desfiguradita, salga a trabajar mijo, que el colegio no nos da pa'l pan nuestro de cada día"
Me fuerzan a escribir todos los días con las mismas 20 palabras aburridas de siempre. Me fuerzo a escribir con otras 300 diferentes todas las noches.
miércoles, 19 de junio de 2013
viernes, 4 de mayo de 2012
Dos cabezas
en un día
“I was born a child of grace
Nothing else about the place
Everything was ugly but your beautiful face
And it left me no illusion” U2
Nothing else about the place
Everything was ugly but your beautiful face
And it left me no illusion” U2
No suelo
hacer reflexiones tan profundas, pero tengo mis ratos, cuando recuerdo que ya
no recuerdo la mitad de mi vida, que probablemente el 80% de mi tiempo haya
transcurrido mientras hacía cosas irrelevantes, que el tiempo solo pasaba y la
vida pasaba de mi cada vez que podía.
Las paredes
se ven blancas, el sol brilla afuera, es un día caluroso en la ciudad, uno como
para celebrar el hecho de que finalmente sea viernes ¿Cuánto llevaba la
humanidad esperando por este día? El ciclo es el mismo 4 días de angustia y
espera constantes, de deseo permanente por pensar cuando llegará el viernes,
luego viene el viernes mismo con su emoción, el sábado con su entusiasmo y finalmente
el día-del-sol hace su aparición para curar
la resaca de tanta emoción y libertad, nos recuerda cada semana que el ciclo está a punto
de volver a comenzar.
Mientras el
rey sol se dedica a iluminar las calles afuera, a tentar de piscina a los
incautos, a hacer huir a las temerosas del cáncer de piel, a hacer sollozar a
las glaciares frustradas que terminaron viviendo en esta ciudad de clima
tropical incluso en sus peores inviernos, mientras todo eso sucede un estruendo
se escucha en la sala de un hospital, la luz es la misma, el viento apenas
entra por las ventanas pero el sonido es diferente, es el sonido del metal de
una camilla, de pasos apresurados, de movimiento sin fin, es el murmullo de la
emergencia.
Un vistazo
fuera del consultorio y queda claro mamita que es lo que pasa, vas a parir y no
nos habías avisado, carajo un silla de ruedas no es el mejor lugar para dar a
luz a tu bebe, hay quienes creen que nacer mirando para arriba augura buenas
cosas, pero nacer con la madre sentada eso no creo que tenga muchas creencias,
no creo que sea posible. Ya está, la camilla la sostiene y un grupo de personas
adultas, capaces y algo conmocionadas la rodean, un par de guantes por favor y
una cabeza que asoma, a nadie le gusta la descripción escrita de una vagina por
fuera de los relatos eróticos pero esta se
ensancha para que salga algo del tamaño de ¡una cabeza! Un de las grandes, no
de las pequeñas que los hombres gustosamente se dedican a hacer entrar.
Tranquila
doctora, dice un voz, las manos enguantadas, la señora que llora, es morado,
baboso lo recubre una capa blanca de aquello que nos ha dado por llamar vermix
caseoso, cójalo que se resbala, suave que se desgarra, sigue el cordón y no hay
con que ligar, no hay afán es sangre de más y le evita la anemia, tranquila
doctora llevémosla para atrás, un llanto se oye, uno nunca oído antes, el
primero de ahora, el primero de muchos, un niño llora como quien llora buscando
a mamá “Tranquilo muchacho, nació sin problema, esa compresa te aprieta, es
fea, no dice te amo, pero te prometo que un rato la va a remplazar la dueña de
unos brazos que naciste buscando, si señor, te van a abrazar”
¿En cuánto
está? Nueve es la respuesta, la doña se queja, no mucho, no tanto, ya conoce de
esto, ya sabe del asunto, sabe más de embarazos de lo que saben la mitad en la
sala, no es ginecóloga pero después de ocho partos juro que es experta, ella es
una maquina, es una productora, un central de muchachos que andan jugando. La
historia es parecía, pero no hay estruendos ni gente corriendo, nadie se
conmociona, todo va lento, es un ambiente controlado, todos estamos preparados,
la cosa es fácil, la doña se ayuda, baja un poquito, le falta bastante no puje
un momento, puje ahora.
No la pasamos a
donde será el parto, aguante un momento, orina y no es lo único que sale,
segunda cabeza en el día que asoma en un una camilla, no estaba en el libreto,
pero de nuevo Tranquila doctora, sentencia la voz, la cabeza gira, salen los
hombros se viene el cordón, ya el resto es nada vienen las piernas, ha llegado
el momento, tomo unas pinzas esperando que sean las apropiadas, presiono el
cordón y con eso corto el flujo, desde ahora you are by your own, baby, dice la placenta como quien no quiere la
cosa, comentario de celosa porque a ella no le toca la vida. Una pinza más, se
corta el cordón, la niña, que es niña carajo, morada como todas, se mueve,
llora y respira, orina en un rato, todo normal, nació grandecita pero nada
especial, se irá para casa y mamá sabe como es esto, no hicimos mucho y aun así
nos sentimos como si hubiéramos hecho todo.
Un nuevo
primer llanto jamás escuchado y el bebé que toma un aire que nunca antes había
respirado ¡Decile adiós a nadar en orines, por muy sorprendido que estés acá
respiramos el aire, nos alimentamos y cada quien anda por su propia cuenta!
Más de
300.000 nuevos seres humanos llegan al mundo por día, luce terrible con esta desolación
de un mundo con demasiadas ganas y pocas ideas, con deseos pueriles y gentes
inmaduras. Más de 300.000 nuevos seres humano llegan al mundo por día, hoy vi
llegar a dos y qué bella que es la vida.
lunes, 30 de abril de 2012
Alzados en armas en un hospital.
"There’s a man going around taking names
And he decides who to free and who to blame
Everyboy won’t be treated all the same"
Johnny Cash
Seis pisos, tengo que bajar seis pisos para
salir de este hospital, para correr hacia la puerta y no escuchar más llantos, para dejar la pobreza y la desigualdad atrás, ah no! Que esas están en todos lados.
Seis pisos de interminables escalares tengo que surcar, las bajo corriendo como
suelo hacer algunos días, buscando salir del tono halógeno que tiñe el piso por
la iluminación que no dan las escasas ventanas y que suplen con dificultad las
bombillas que pueden perfectamente llevar mucho tiempo sin cambiar, tengo la
esperanza de salir y aún ver el sol, que el cielo esté iluminado, que las hojas
de los arboles sigan dejando pasar un poco de luz y tiñan de verde y marrón la
salida inmediata del hospital, que aun pueda ver los picos de unas montañas no
tan lejanas, casi como si pudieran tomarse entre las manos, casi como si
pudiera volar y en menos de cinco minutos llegar hasta allá.
Acá,
adentro, la vida es distinta, el ciclo de vigilia sueño se altera, al cansancio
no le importa si es de noche o hay luz solar, la vida se rige por un tono
halógeno demasiado aburrido, demasiado sepia, carente de un revelado que
le un tono de diversión singular.
Para salir usualmente cruzo el pasillo de la
sección high del hospital, que
curiosamente suele apostar en sus pasillos a individuos armados, vestidos, qué
digo, uniformados con un militar, un
camuflado azul militar, que no tengo idea en que entorno distinto a la profundidad del
mar los puede camuflar, siempre están armados, siempre está sentados a la entrada
de algunas salas del hospital y es que aquí se atiende de todo, desde buenos
hasta malos tipos y no somos los humanos con nuestras armas quienes para juzgar
quien es bueno y quien profesa el mal, pero entre más son los azules “camuflados”,
más tiendo a polarizar mi opinión sobre el tipo que tienen como deber cuidar.
Alzados en armas nos encontramos en un
hospital, no importa si es revolver, mini uzi, changón o puñal, no importa si
es con lapicero, una mala cara o la costumbre de no contestar al buenos días
usual. Bajo las gradas con el lapicero guardado, mi mala cara dejada atrás, mi
martillo en la maleta y el aparato azul de apretar los brazos en un bolsillo
difícil de encontrar, conservo un par de guantes pero take it easy hermano que a nadie más quiero tactar. Mi mal genio se
quedo atrás, me voy para mi casa, me voy a descansar, no puedo estar menos
armado que cuando voy saliendo en busca de libertad, pero un suceso me detiene,
el andar de un hombre que no tiene libertad, su expresión es de suma
incomodidad, su muñecas se encuentran atadas, es de los hombres que tienen permitido
tener esposas en plural, no hay mucha diferencia con la impresión general de un
matrimonio convencional, de estas esposas el tipo tampoco se puede librar. No es solo su andar, el de alguien que no se quiere notar, es el
saber que es imposible que nadie lo voltee a mirar, que hay cuatro o cinco hombres a su
alrededor, con el como punto central, que hay hombres vestidos de azul,
camuflados, serios y con cara de no te acerques por acá, que por su causa hay cuatros hombres camuflados de azul entre las paredes blancas y sucias de un hospital,
que a su alrededor hay hombres alzados en armas en un hospital.
No me
detengo más, en esta ciudad es muy fácil que empiecen a matar, este es templo
de vida diría un idealista, de muerte controlada diría un pesimista, de un
hacemos los que podemos el desprevenido que habla sin complicarse al pensar, no
me quiero quedar a ver si me pueden salvar, me voy que el plomo es frío y yo
podría tener pesadillas con que alguien me quiera matar, me voy que hay hombres
alzados en armas en un hospital.
domingo, 29 de abril de 2012
El Llanto de los No Nacidos
“Una nada
fuimos, somos, seremos,
floreciendo:
rosa de
nada, de nadie.” Paul Celan
fuimos, somos, seremos,
floreciendo:
rosa de
nada, de nadie.” Paul Celan
No me cabe duda, esa es una camilla horrorosa,
vos estás tan asustada, tan temblorosa y te traen en esa camilla horrorosa, no
se si comenzaste a pensar al momento de llegar que cuando te dijeron acuéstese
por acá por favor y te mostraron ese trozo desnudo de metal, reconsideraste la
idea que tuviste de que aquí era donde te iban a curar.
Soy yo y unos cuantos más apresurados por
preguntar, la señora no es la primera en llegar, no será la última, pero es la
primera que voy a atender, qué es preguntan a mi lado, y la verdad no sé,
recién nos cuentan, parece un ser humano, aparenta ser una mujer pero en estos
tiempo nunca se sabe, aunque pensándolo bien que avise de una vez que Urología
está 6 pisos más abajo. Hago mi aproximación mental más esforzada en base a mi
detallada observación, es una mujer, más joven que vieja, más asustada que
joven, acostada sin remedio en un trozo de metal desnudo, frío como las paredes
de este hospital, que camilla horrorosa en la que te ha tocado descansar.
Él es tu compañero, perfecto, trae papeles y
maleta, bien pueda colóquelos donde pueda y que pena caballero no lo quiero
importunar, pero en este consultorio no puede estar, si cierro la puerta afuera
no me puede esperar, ¿ve la puerta de más allá y la que le sigue si camina dos
pasos más? Detrás de esa puede aguardar, no tengo ni idea que tiene su esposa,
pero créame que intentaré ayudar.
Vamos a ver ¿Qué te trae por acá? Ese temblor
no es normal y sí, te estoy apretando el brazo para ver que no te me vayas a
desmayar, tu corazón late y las cosas no lucen tan mal, tu rostro me apremia y
tus vasos me frenan, después de todo parece que no es tanto lo que me tengo que
apurar.
Que curiosa condición, hoy ella se encuentra en
embarazo con la ilusión, obligada, de cambiar pañales de aquí a unos meses y
para llegar hasta allá es ella la que hoy pañales debe usar. Pero no es por las
razones correctas ¿Cuántos meses 6? Espéreme que me ponga quisquilloso que con
semanas y días le voy a calcular, según información en un papel, cuando tiempo
lleva creciéndole la barriga y el ser que adentro se empeña en crecer. Y entonces me cuenta lo que le pasó, y no sé
si está asustada por ella o por lo que le puedo decir que llega a significar, la
sangre, aquella maldita, alarmante e histórica generadora de miedo y llanto en
la historia de la humanidad, nunca nos ha gustado la sangre, a menos que sea
azul, que dicen los cuentos es de príncipe, decimos los médicos de una mala
oxigenación arterial.
Nadie quiere sangrar, nadie, pero carajo, nadie
que quiere un niño en su futuro quiere sangrar en el embarazo, si está pipona lo
que espera es que le dan ganas de comerse a mordiscos una ahuyama a las tres de
la mañana, está dispuesta a engordar, a vomitar si hace falta, a retomar la
ahuyama para luego odiarla y pasar al helado de melocotón para desayunar, ella
está dispuesta al “Ahora no mijo, guarde la ganas que le hace daño al niño”
pero no está dispuesta a sangrar, la sangre sirve para estar roja, en eso que
llaman los vasos, intracorporal, para que la chucen por los exámenes del
control prenatal, pero definitivamente no para que salga vía transvaginal.
Un condón caballero, le digo después de haberlo
hecho llamar, no le puedo decir nada de su esposa y él, muy cordial y
comprensivo, no me pregunta nada distinto a un ¿Necesitan algo más?
¿Con ella qué es lo próximo en pasar? Bueno se
viene el aparatejo ese metálico y frío y con pinta de pico de palmípedo, pero
de uno bien grande y plateado, no quiero describir que vamos a hacer, pero
tenemos que mirar, la sangre sale, sí eso está claro, lo podemos constatar, una
palabra que empieza a rondar, no pienso muy fuerte, no quiero que a la señora
le dé por poderme escuchar.
Se pasa para eco, vístase, no qué digo, que
envuélvase en esa manta no más, acuéstese por acá, mire el condón por acá, y
vamos a mirar, usted tranquilícese que el monitor nos dirá. Su bebé, no sé, nos
da para pensar, llega alguien más, el monitor responde cuando el caribeño
hombre con su mirada lo empieza a interrogar. “Su feto está muerto señora, la
tenemos que legrar”. Y ella llora y eso no formaba parte del plan, el alto
caribeño se va y me quedó yo con uno más y ¡qué carajo! ¿Cómo la vamos a
consolar? Es el llanto de los No Nacidos, es el llanto que él nunca pudo y no
podrá llorar y que su madre por él llorará, llora ella por él y por todos los
demás, “mi bebé, Dios mio” y no somos Dios como para responder, pero nos da por
aventurarnos a intentar explicar, la naturaleza es sabía y frases de cajón
empiezan a aflorar, yo sé que es duro y lo siento, pero mañana el resto lo
tenemos que sacar.
Es el llanto de los No nacidos, y venga usted
caballero, es su turno de consolar, llore usted con ella, hágame la caridad,
necesito irme del cuarto que yo, yo no quiero chillar, es el llanto de los No
Nacidos y a todos nos da por empezar a llorar.
sábado, 28 de abril de 2012
Relato “Clínico” Sui Generis
"Tantas cosas parecen decididas a extraviarse / que su pérdida no
es ningún desastre" Elizabeth Bishop
Su nombre es Rita Vanegas (Nota mental,
recordarlo, no lo olvides, es importante, Rita) tiene 17 años y
preferiría no estar aquí, en primer lugar no le agradan mucho los hospitales,
sólo un pequeño grupo de personas encontramos, ocasionalmente, confort en un
lugar de estos, los Munchausen y los de personal médico, los primeros con más
frecuencia e intensidad que los segundos, con seguridad. Aparenta poco más de
25, una cara de pocos sueños, casi ninguno realizado, su boca dice diecisiete y
no lo creo, la barriga envejece, la vida envejece, la experiencia, la
desilusión ¿la pobreza?, mi lapicero escribe 17 aun incrédulo, no hace nada de
lo que el mundo suele llamar ocupaciones formales, tal vez le gustaría hacerlo,
tal vez lo hacía y su barriga la
incapacita, tal vez nunca quiso, cuando los sueños mueren a los 5 años con el
primer golpe de los padres y la primera cachetada de la realidad que te muestra
que algunos tienen cosas que no necesitan y tus padres no consiguen las que son
urgentes, los sueños se marchitan, la resignación aparece, no hablar, no
hacerse notar, no intentar tener un brillo que no nació para tener, nadie le
sonreirá, si lo intenta todo serán dedos que la señalarán.
Unión libre, esa forma moderna de llamar a los
noviazgos con sexo, sudor, nueve meses de crecimiento abdominal y un nuevo ser
al cual castrar de sueños, que por una inútil conservación de la tradición,
terminan viviendo juntos, jugando al papá y la mamá en un mundo que hace mucho
tiempo dejo de ser divertido para jugar.
Cumplo formalidades, qué carné tiene, quién se
lucra con su no-enfermedad y le niega acceso a la salud. Ella no quisiera estar
aquí, quisiera estar, dado el contexto inevitable de tener que visitar el
hospital, en un sitio con sabanas que luzcan nuevas, una camilla que luzca
cómoda, un piso que no demuestre su edad y alguien que la haga sentir cómoda y
no esté preocupado por su cansancio personal, recuerdo mi sonrisa, mis modales, mi cortesía difuminada, mi
orgullo que me dice que me prometí no ser uno más de ellos, no uno de los fríos por favor.
Pregunto por qué viene, de dónde viene, no
importa que espera de mi, el caso es que yo tengo que diagnosticar, cómo se
siente, desde cuándo, qué tanto, huele feo, le duele, qué estaba tomando, no
intentó nada, sangró, orinó, cómo orinó, le olió feo, le cambió de color,
sintió movimientos del bebé, se siente bien, algo más para contarme, me toca
ser un entrometido lo lamento, quiero saber todo sobre su vida y no le diré mi
nombre, luego se la contaré a alguien más, quizá todo el personal la sepa, las
historia se leen en voz alta ¿Tengo ya un diagnóstico? Ya olvidé su nombre,
aquí tiene uno nuevo, por el poder que el desinterés me concede serás
Preeclampsia, lo siento, no es bonito, no es exclusivo, pero no tiene apellido,
aquí preferimos que el señor Severa no las reconozca, que sean hijas
emancipadas, no reconocidas y sin apellido, bastardas sin familia, simples
preeclampsias no complicadas.
Sus ojos ven, no luce pálida, no escuche mucho
a Juan Luis Guerra, que no queremos ver que se le suba la bilirrubina, su
corazón late un nuevo lup-dup y lo describo como normal, siento el aire entrar
a sus pulmones, sin moco excesivo y atrevido que se atraviese. La barriga es
una barrigota, útero grávido, Feto único vivo en cefálica, dorso izquierdo,
encajado, está tomando y respirando sus propios orines que se encuentran en
apropiada cantidad como para que disfrute nadar en ellos, tiempo después los
despreciará, hoy son sus preciados orines sobre los que flotar, espera que su
madre lo quiera, patea y se mueve cuando lo toco a través de la piel de su
madre, no se si me saluda o me dice que no lo joda, que no quiere salir de mamá,
que allí donde está, es caliente, chévere, tranquilo, que él no sabe escuchar
con claridad pero que a veces no le gusta lo que llega a sus oídos, que todo
afuera luce desordenado y mover sus pies y hacer latir su corazón se ve más
entretenido que un mundo más seco, pero quizá, nada de eso importe, si puede
mantenerse cerca de su mamá, "que mami me ame después de pujar, no grites
que ya voy, es un tobogán y voy a nadar en mis orines hacia ti, sé que te voy a
querer, sé que me vas a amar, un giro más, estoy cabezón pero creo que sé cómo
encontrar el camino, oigo más los gritos y ay! Que me aprietas, ya voy, ya voy,
que salgo, veo la luz y allá vamos, hacia tu calor"
Pero aun no es tiempo querido bebé, tu madre
tiene que dilatar, y su cérvix aun no parece lugar para que quepas por ahí.
Terminó de escribir, la vamos a cuidar señora, es nuestra intención última, tal
vez no se lo decimos explícitamente, la verdad creo que no sabe que vamos a
hacer ni se atreve a preguntar, ah lo siento, que tiene 17 y pocos años como
para que señora yo me atreva a llamarla a usted, un par de formular y papeles
en blanco, su nombre no lo recuerdo lo busco y lo escribo, el número con el que
en suerte le tocó como marcaje para el sistema y su ubicación también tengo que
garabatear, le vamos a pedir varias cosas y espere por favor, sola, no nadie la
puede acompañar y yo mañana no vengo, pero no se preocupe aquí todos para
servirla, de a poquitos y a las carreras que no tenemos tiempo, si la vuelvo a
ver prometo que le voy a sonreír, sonríame de vuelta y hágame creer por escasos
10 segundos que esto vale la pena, sonríame de una vez que debo atender a
alguien más.
Diego A. Cruz
Un verraco estudiante más.
Originalmente en: http://tostaki.blogspot.com/
jueves, 26 de abril de 2012
Formato para solicitar los servicios de aprobación
para la apertura de un blog. Resolución 1984 conocida como “Leyes de Orwell”.
"La
vida de la gente es suficientemente interesante si consigues captarla tal cual
es: monótona, sencilla, increíble, insondable".
Alice Munro
Alice Munro
Mis días empiezan temprano, eso es inevitable,
la alarma de mi celular suena pero tristemente aun cuando el aparatejo haya
estado cargando toda la noche, su sonido solo me recuerda mi cansancio, ni n ápice
de energía recibo del tono de mi celular. Y ni si quiera tengo una buena
canción para iniciar mis días, pero no me malinterpreten que no intento
inspirar tristeza ni nada que se le parezca, esto no es más que un intento por
justificar que yo, descarada y orgullosamente, me ponga a publicar.
Paciente para evolucionar:
El paciente refiere todos los días como parte
de un ciclo vigilia-sueño regular y establecido, que interrumpe su sueño REM y
no-REM y sus fantasías en Re, sol o Mi bemol con las primeras luces del
amanecer. Refiere una lumbalgia crónica, un insomnio incipiente e insidioso sin
factores desencadenantes claros, visión borrosa en ocasiones, quizá más
figurada de lo que me figuro. Su ocupación diaria involucra un alto riesgo
epidemiológico para contraer patología de etiología infecciosa, de alta
resistencia y pobre respuesta antibiótica, además se ve obligado a entrar en
contacto, enguantado y Dios lo salve de lo contrario, con mucosas ajenas, en un
lugar frío y poco amena, sin citas previas y sin que conozcan su nombre le
pedirá a personas cualquieras, que acuden en busca de ayuda por una miscelánea de
problemas, que se deshagan temporalmente de algunas prendas, para poder
ayudarlas, no sin algo de pena pero con una indiferencia creciente, aquí en un
lugar donde no importa el pudor de la gente.
La falta de tecnología, favorece la no
aparición de túnel del carpo, de vez en cuando lo duda pero Phalen y Tinel
dicen que no se preocupe, que si bien es secretario, el gastar lapiceros no
resulta tan enfermizo como devanarse los dedos escribiendo en un ordenador, al
menos para el mencionado carpo, que duele tanto como el Túnel de la Línea solo
que el de Carpo aparenta existir.
Finalmente, después de un largo rato de vueltas
y revueltas de idas y venidas y una actitud aprehensiva y evasiva a la vez, con
algunos rasgos de personalidad narcisista y después de dar a conocer ideas con
un dejo de grandiosidad, el paciente refiere lo que puedo llamar su enfermedad
actual, su queja es sencilla: Se le está muriendo la creatividad. Se siente
agobiado por el lenguaje médico que describe como soso y vago, muy específico
cuando se trata de inventar palabras que por si solas abrevien la escritura de,
por decir, diarrea con sangre, véase disentería, o acrónimos que engloben una
Alza tensional, elevación de transaminasas y caída plaquetaria. Refiere
aprender lenguaje nuevo de vez en cuando, sin embargo, usando uno de esos
nuevos términos, dice que su aprendizaje ha padecido de asinclitismo, términos médicos
por doquier y español de verdad en nowhere.
Me relata con pena, como el lenguaje médico es
frío y distante, como la tristeza es diagnóstica y causal de interconsultas con
otra especialidad, como todo es orgánico y poco emocional, como siente que se
debilitan las conexiones interneuronales entre aquellas células que guardan las
palabras que alguna vez les parecieron hermosa y aquellas en el área del lenguaje
que le dan utilidad en la práctica, me dice que escribe mucho y a diario,
siempre con un orden establecido y disciplinado, un subjetivo objetivado, un objetivo
con bastante subjetividad y un análisis y plan, que repite un poco de lo
anterior y agrega la mayor de la subjetividades en el manejo a instaurar.
Se suponía que esto sería una historia clínica
con uno de esos objetivos y subjetivos y ya no sé bien ni que orden llevar, me
olvidé por completo de los Ruidos cardiacos y el murmullo vesicular, de las
mucosas y sus colores, de las escleras y su ¿Hay bilirrubinemia?, me olvide del
abdomen, blando, depresible no doloroso y sin signos de irritación peritoneal,
peristaltismo normal. Me olvidé de las extremidades y su llenado capilar. Sin
embargo, eso no me impide establecer un análisis y un plan.
“Tiene razón caballero, le formulo escritura
creativa a diario y le prohíbo recordar la semiología cuando esté fuera del
hospital, si quiere cuente sus días, si acaso eso le apetece, pero por favor no
abandone el lenguaje y cuente más historias, abandone por ratos la variedad
clínica de las mismas y aborde las de entretención nada más, no sé si se le dan
bien o muy mal, pero le aseguro que usted y la lengua, la española no me venga
con malos pensamientos ahora, decía, le aseguro que se va a beneficiar”
Diego Cruz
Médico en formación.
Médico en formación.
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